Record a Baltasar Porcel – Rusia 5: Del turista

LA VANGUARDIA DIGITAL

BALTASAR PORCEL – 05/09/2004

Algunos aspectos de la Rusia turística pueden interesar al lector.

Supongamos, las compras. Y aquí hay que recomendar algo decisivo: no

adquirir nada hasta adelantado el viaje, después de observar objetos

y precios, pues las mismas cosas se hallan por doquier. Y debe

regatearse algo, pero siempre comprando lo caro, yendo a tiendas de

lujo o a restaurantes costosos, sin buscar gangas. Así con los

tarritos de caviar –negro de esturión, rojo de salmón y de coste muy

inferior–, que a veces está bien, pero también mal: reseco o

blanducho, en latas hasta hediondo, saladísimo. Recuérdese que el

iraní se prepara mejor que el ruso y se produce en aguas menos

contaminadas. Y acompáñese el caviar con vokda también cara, siempre

de más de 40 grados y helada. Hay 700 marcas, pruébense antes de

decidir, pues su destilación y calidad resultan muy diversas, yo me

inclino por las sutiles, aladas.

En cambio, olvídese el vino, sea ruso o moldavo, puede ser hasta

indignante, como el espumoso. Pero la cerveza está bien. En cuanto a

la comida, están los entremeses con pepinillo, arenque, huevo y tal,

el típico mejunje mejor o peor. Luego la carne picada, acaso de vaca

y a menudo del fatídico pollo, y el pescado, mucha perca, platos que

oscilan entre lo arrastrado y lo correcto. Las sopas, sin embargo,

adquieren considerable entidad, sean de repollo o zanahoria. Abundan

los pasteles, azucaradas degeneraciones. Y se puede ir a un hotel de

enjundia y engullir una comilona, siempre pesada y desigual, con

algún excelente Strogonov.

La artesanía en tiendas y tenderetes se repite sin cesar, en efecto,

con frecuencia de cierta categoría y también puerilidad en las

lacas, porcelanas, colores, dibujo. El artesano en Rusia es aún

importante, hay matrioshkas, por ejemplo, que son un primor y cuya

muñeca madre puede albergar dos o tres docenas de figuritas

escalonadas. Que pueden resultar carísimas. Como el ámbar, del que

se ofrecen piezas de unas transparencias y sugerencias de elegante

presencia, sobre todo las menos talladas. Luego hallamos joyas, como

los huevecitos de Fabergé, sean una delicia rica y armónica o una

deleznable chuchería. O los iconos, sobados y deplorables… Pero

esto son meras impresiones parciales y Rusia constituye un frondoso

universo que exige un esfuerzo iniciático. Y atención: en San

Petersburgo, niéguense a fotografiarse con los osos encadenados que

son ofrecidos por la calle: los cazadores han matado a las madres

para capturar los cachorros. Es ilegal, pero la corrupción todo lo

puede.

Quant a El Cau del Llop

Vaig néixer a Manlleu -Osona- un dilluns 5 d’agost de 1940, tot i que en el “Libro de Família” hi consta el dia 8 en lloc del dia 5, coses dels registradors d’aquella època, ara visc a Sabadell -Vallès Occidental-. Exerceixo de Jubilat a plena dedicació i procuro gaudir d’aquest moment. Si veieu que el meu nom d’usuari es El Cau del Llop no és per amagar-me de res, ben al contrari, ho és per la senzilla raó etimològica de l’origen del meu cognom (mal escrit, és ben cert), però una llobera és el Cau d'un Llop.
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