Record a Baltasar Porcel – Rusia 8: El campesino

LA VANGUARDIA DIGITAL

BALTASAR PORCEL – 09/09/2004

Estando en Rusia pugna en la conciencia un doble problema: el de la

libertad y la justicia. Tolstoi murió (1910) huyendo de su casa, del

bienestar y de su posesiva esposa, transido de remordimientos

místicos y deseando expirar como lo hacía un campesino: la

explotación humana ha sido allí infinita, peor por más dilatada que

la trata de esclavos en Occidente y únicamente ahora se entra en una

democracia, cuyos defectos son mínimos frente al comunismo y el

zarismo. Un embajador británico calculó, por ejemplo, que Catalina

la Grande se gastó en sus numerosos y jóvenes amantes el equivalente

hoy a más de 20.000 millones de pesetas, incluyendo los palacios y

los campesinos o siervos de la gleba: a éste 6.000, al otro

10.000…

Si el feudalismo europeo inicia la emancipación de los siervos hacia

el siglo XI, en Rusia en el XVII empeora y desde el ejército hasta

la ociosa nobleza dependen de la explotación del pueblo: las fincas

se venden con labriegos y ganado. Así Pedro el Grande, gigantón de

pequeños pies –se conservan sus botas– borracho, pendenciero y

genialoide, pudo levantar San Petersburgo en una quincena de años, a

principios del XVIII, condenando a trabajos forzados a centenares de

miles de campesinos y artesanos, que murieron como moscas entre los

pantanos, el hielo y el agotamiento. Y batió a los suecos, abrió el

país al mar, se trajo la técnica occidental, sometió a la nobleza y

a la Iglesia: creó el imperio, vamos. Pero también importó las

corrientes ideológicas europeas que clamaban por la libertad, aunque

las olvidó continuando con el régimen de los siervos, pese a casarse

con una astuta campesina de burdo aspecto.

Y su sucesora a finales de aquel siglo, Catalina la Grande, alemana

mantecosa y vanidosa, que asesinó al zar su marido y que siendo ya

gotosa y desdentada aún enloquecía de lubricidad, también con recio

autoritarismo impulsó el país y fue una ilustrada amiga de

Voltaire… hasta que estalló la Revolución Francesa y guillotinaron

a los reyes. Entonces se crispó represiva y proscribió todo lo

francés, desde barcos hasta libros, a la par que antes había

masacrado el levantamiento popular del histriónico y justiciero

cosaco Yemelian Pugachov, seguido durante tres años por millares de

mujiks hambrientos. Y cuando su nieto, el apocado Alejandro I,

olfateó de nuevo veleidades liberales y asumía el problema de los

siervos, Napoleón invadió Rusia y el zar volvía a clausurar

cualquier esperanza. El campesino ruso, condenado a las desoladas

estepas y a las sombrías isbas, se ha erguido espectral condenando

el país a la irredención.

Quant a El Cau del Llop

Vaig néixer a Manlleu -Osona- un dilluns 5 d’agost de 1940, tot i que en el “Libro de Família” hi consta el dia 8 en lloc del dia 5, coses dels registradors d’aquella època, ara visc a Sabadell -Vallès Occidental-. Exerceixo de Jubilat a plena dedicació i procuro gaudir d’aquest moment. Si veieu que el meu nom d’usuari es El Cau del Llop no és per amagar-me de res, ben al contrari, ho és per la senzilla raó etimològica de l’origen del meu cognom (mal escrit, és ben cert), però una llobera és el Cau d'un Llop.
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