Ser o no ser de Europa, por Miquel Roca

Ser o no ser de Europa, por Miquel Roca.

Europa empieza a hablar claro. Y cuando se habla claro, saltan los problemas. Pero esto es bueno; la ambigüedad tiene un límite y, por ejemplo, que Gran Bretaña tuviera capacidad para decidir sobre el euro cuando no es su divisa ni forma parte de los países integrados en la zona euro, era un absurdo. Este absurdo se ha acabado. Se regularán de nuevo las bases de la zona euro por los países que lo tienen como divisa y los ingleses se enfadarán porque, por primera vez, se les ha dicho que no podemos comprometer nuestro futuro – el del euro– por los intereses del mundo financiero anglosajón que opera con libras y especula contra nuestra divisa. De momento, esto se viste como una victoria de Merkel y, en menor medida, de Sarkozy. La verdad es que es una victoria de la lógica sobre el absurdo. Es volver a empezar sobre bases más claras y transparentes; más comprensible para ciudadanos, más temible para los gobiernos, más estable para los mercados. Se ha dado un primer paso.

El segundo deberá hacerse redefiniendo el papel que Alemania quiera jugar y se le deje jugar en la construcción de la nueva Europa. Su política, la de Alemania, ha de ser pensada por y con Europa; necesitamos una Alemania europea, no una Europa con acento alemán. Hasta ahora ha valido el populismo de presentar a los países europeos como unos vividores de la generosidad alemana; esto –este discurso– deberá cambiar pues la víctima principal de una austeridad excesiva que olvide el crecimiento económico será Alemania con un aparato productivo dimensionado a escala europea, no solamente por su mercado interno.

Ningún país tiene derecho a definir, él exclusivamente, cómo ha de ser y cómo ha de funcionar Europa. Esto requerirá contar con muchas voces, opiniones, flexibilidad y diálogo. Y los alemanes no deberían tener miedo de este diálogo y de la flexibilidad que lo acompaña. Los recuerdos son muy tiernos y todo el mundo recuerda cuando Alemania creyó que un nuevo orden mundial sólo se podría hacer con hegemonía alemana. Ahora, sólo cabe una hegemonía: la de todos. Todos juntos haciendo los deberes, con disciplina y rigor, pero abiertos al diálogo. Esta y sólo esta será la Europa del futuro. ¡O no será! Es el ser o no ser de la Europa que necesitamos.

Quant a El Cau del Llop

Vaig néixer a Manlleu -Osona- un dilluns 5 d’agost de 1940, tot i que en el “Libro de Família” hi consta el dia 8 en lloc del dia 5, coses dels registradors d’aquella època, ara visc a Sabadell -Vallès Occidental-. He estudiat, he treballat, (això es historia passada i forma part de la meva vida anterior) i ara no importa ni el què ni ha on, estic feliçment casat i enamorat de la meva família, soc pare de tres fills i avi de vuit nets, exerceixo de Jubilat a plena dedicació i procuro gaudir d’aquest moment. Si veieu que el meu nom d’usuari es El Cau del Llop no es per amagar-me de res, ben al contrari, ho es per la senzilla raó etimològica de l’origen del meu cognom (mal escrit, es ben cert), però una llobera es un cau d'un llop. I com dic a la capçalera del bloc, A la recerca de valors… , i també perquè es una finestra oberta al mon que em permet participar-hi, sense interpretacions d’altres que m’ho impedeixin.
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